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Peroademás es un escaparate para los productos de alta cocina que se van introduciendo en los monasterios. De ahí el helado, el primero de alta gama hecho a mano en un convento de clarisas. La posibilidad surgió del ofrecimiento de una de las personas de Coco Calín, heladoteca que lleva 30 años sirviendo a los mejores restaurantes de
Nopudiendo remediarlo, ni con rezos y súplicas a San Pascual Bailón, decidió probarlo. Es, precisamente, en los conventos donde se perfecciona la cocina mexicana como resultado de la síntesisUnacocina que en gran parte se forjó en los conventos y monasterios, cuyas despensas no podían presumir, precisamente, de abundancia de carnes. Esta escasez de carnes “aupó” la figura de los huevos, cocidos al rescoldo, fritos o estrellados o pasado por agua, bien solos o en tortilla en la sartén con un poco de vinagre o agraz.
Enel programa de Canal Cocina Divinos pucheros encontramos muestras de la repostería monacal o conventual; un legado de gran valor con recetas de algunos de los postres más deliciosos. Además, para los apasionados de este tipo de cocina, en Divinos pucheros T2 encontrarás muchas más recetas tradicionales españolas de la mano de Cocina despensa y comida en los conventos franciscanos de Querétaro en la época colonial El Bajío sigue siendo un venero inagotable de temas coloniales, en especial la levítica Querétaro, en cuyas cocinas conventuales se sazonaron los mejores platillos y se experimentaron los innumera-bles dulces de nuestra celestial gastronomía mexicana.Enla cocina del antiguo convento de Santa Rosa donde Sor Andrea de la Asunción, monja dominica de este convento, creó uno de los platillos más característicos del país: el “MOLE” poblano, delicia que combina en su sabor el dulce y la sal, con una gran variedad de chiles y condimentos que proveen al alimento de un aroma y sabor únicos.bFdLeZU.